Ellas tres se esconden en la oscuridad, me vigilan. Caminan conmigo mientras voy entre mis sueños viendo las cosas pasar. A veces van juntas entre las sombras a cazar historias. Salen a pescar cuentos felices para alegrar un poco a mi alma.
Ellas ríen, lloran, juegan, bailan, duermen. Me ocultan historias que solo son suyas, pero que yo adivino al verlas. Ellas leen mis escritos y me desnudan el alma. Me conocen en mi dolor y me abrazan desde donde están. Comparten sus propios dolores y me regalan sus lágrimas llenas de luz para saber que no estoy solo.
Mis musas rompen las reglas, se convierten en demonio y retan a los dioses que las vieron nacer. Se rebelan contra el mundo solo para ser felices.
Ellas me siguen y yo a ellas, pues ahora somos parte de un mismo universo nuevo. Un universo donde está prohibido prohibir, donde el límite es uno mismo…
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