Su cuerpo esbelto, inmenso ante la sensación del tacto. Gestos masculinos idealizados,
aun cuando su cara pinta femeineidad en los recobecos de sus senos que se escapan
libremente y danzan impulsados, casi hipnotizados a la musica que su voz tosca pero
húmeda como sus labios que bruscamente muerde incitando miradas de deseo, ignorantemente
solloza con alegría un canto de flores. |