EL REGRESO II
Cuando el viento dejó de soplar me cayó la primera gota, en plena cabeza. El escalofrío me partió desde la espalda hasta los pies, y ahí estaba yo con mi alma a cuestas.
Me pediste que te siguiera, pero hice mi propio camino. Me dijiste que no volviera pero heme, de nuevo aquí mismo. ¿Estarás aún? |