Nunca pude escapar a la mentira, un vidrio roto, un robo o un asesinato.
La mentira hacía todo lo que tu consideras malo, en la casa de ellos y en la tuya, en lugares públicos, pero no mentía. Tenía cara de mala, y algun día no lo era.
Podía ella asustar a cualquiera, engañar a todos y decir verdades.
Saben que, no era rápida, corría lento, tenía las patitas cortas. |