Un día de Agosto y de Setiembre,
un día en el que sólo hay niebla;
sí, Nati piensa.
Esos días de amor y dulzura
y un poco de locura,
escribo esto para tí.
Las risas de ensueño,
-esas de quienes tú eres amo, señor y dueño-
son tuyas y de nadie más.
Y es ahí cuando uno piensa
que la vida es densa
y la huida cobarde,
pero felizmente de mi vida formas parte;
y es por ello que esta tarde
escribo esto para tí.
Porque ahuyentas mis penas
y las pones en la distancia,
y en esa estancia de los recuerdos
te tengo guardada, y es así.
Junto a canciones a la media noche
y uno que otro reproche,
la vida te abrió la puerta del existir
para que encuadres tus encantos
y almacenes tus llantos
en la alacena del ayer,
y cantes tus melodías
y regales alegrías
a todo aquel que esté ahí.
Y esta tarde neblinosa,
por Nati y nuestras vacas chiclosas,
escribí esto para tí. |