Antes del ocaso
hubo otro día
en que siervos y pendones
te fuimos uno
Llévame lodo, tierra, polvo, arcilla
lleva las ramas en tu boca
de la sed y la tristeza melancólica
Nombra mi cuerpo en el cadalso
el mártir cuello en la horca
los abrasados pies curtidos en la hoguera
Llévame ciego y condenado
La casa ausente
el corazón adarajado por la miseria
Tiende el camino enmarmolado
lleva
la luz y la palabra
el espejo y la balanza
Llévame como a un hijo
intuyendo que acaso
puede quedarme
el llanto, el horrísono silencio
por bandera, la quietud
de la materia
el efímero minuto
del reloj de arena, eterno
juez del ánima
Lleva también los dados y las cartas
el ajedrez del moro
que lo que pude hacer
nunca lo hice
lo que pude ganar
lo he perdido
Llévame solo
a tus brazos
sin fe
ni rezos
Llévame de mí
a ti
en pura esencia.
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