Esta losa que le oprime, que mantiene su cabeza baja por el peso de lo incomprendido, buceando en el sentido de lo que no se justifica, perdida entre esas voces que han dejado de vocalizar para convertirse en ruido.
Alma, esencia del vértigo, que llora encarcelada en un cuerpo, rezumando por los ojos el miedo atroz del desconcierto. Brazos que avanzan en la nada buscando nerviosos asirse a algo que la proteja, témpanos de hielo que, en su búsqueda, hacen que sus manos se queden pegadas a ellos en un ardor de sentimientos infinitos.
Hoy ella quiere morir para nacer mañana. |