El lugar nos esperaba, pronto el suelo se despegaria de la dura tierra y haría un viaje con destino al amor... Lo miraba, lo miraba cada vez que sus marrones no lo hacían y me llené de dicha, ese hombre que estaba a mi lado, emanaba esencias de chocolate, de frutillas, de cerezas...
Me siento tan plena, tan de aquí, tan auténtica, podré compartir estas suculentas sensaciones con él?...
En unos años mas, cuando el árbol caído vuelva a brotar, quiero que seamos de allá, donde el sol inmenso y reluciente esté pintado de óleo y las nubes sean de algodón, quiero que pertenezcamos al mundo de aquel que nos convertirá en tres, quiero que seamos dibujados en ese mismo paisaje que acabo de describir, de la pequeña mano de nuestro propio hijo.... |