Sombras de pureza huyen
por el rosado lienzo que les prestas
y en mis ojos, aunque sombras,
se reflejan.
Sombras de pureza emiten
susurros suaves de promesa
que en mi alma resuenan.
Tú callabas.
Sombras de pureza esconden
tu sonrisa deseada de mi encuentro.
Y yo, que la buscaba, desespero.
Tú ríes a otro lado.
Sombras de pureza ponen
velos a mis ojos y alas a tu espalda
y yo las sigo como
si pudiese alcanzarlas.
Sombras de pureza
por la Luna proyectadas en tu cuerpo
y antes en otros; quizá después también.
Dime que las ves.
Sombras de la pureza
que tienen mis sueños al alba.
En mis pies las llevo clavadas al alma.
No las tocaré
Sombras de pureza:
- Si te haces llamar Quijote,
debes a nosotras darnos nombre.
Ves por qué te llamo Dulcinea.
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