Se levantó la aurora. Y qué bella. En los brazos del firmamento se despereza, puedo sentir sus gemidos, Está suspirando vida, perfumada con aromas de romero y jara y hierba luisa.. Me incita a pretenderla, me arrulla con su brisa, susurra trinos, canturrea sosiego. Qué puedo hacer sino contemplarla y ver como se transforma con el paso de las horas. Tan bella. Ahora la contemplo humillándose al crepúsculo, entregándose al ocaso. Camina soñolienta y bostezando relente, se aleja. Qué puedo hacer si no esperar su vuelta. |