Esta mañana mohína y fría mientras me desayunaba y encendía el cigarrillo de después, miraba por la ventana al cielo y casi sin ver ,discurría en mi vida tan mudable y en qué,
sólo tengo una certeza: ¡Que he de morir!
Ni el cómo, ni el dónde
Ni el cuándo ni el proceder
Ni el porqué lo cuestioné
Me estremecía la respuesta.
Ay! que de esta vida de la que no se nada,
es lo único que sé. |