No le temas a la noche.
Las estrellas que sonríen
o la luna temblorosa
no son más que espejismos
de otras cosas.
Las lechuzas ululando,
el viento que silba,
son reflejos clandestinos
de una realidad oculta.
No le temas a la noche.
No padezco éste insomnio,
sencillamente lo celebro:
me permite velar por ti,
verte dormida y sonriendo.
No dejes que la lluvia
atroz contra el cristal
sea un enemigo,
tan sólo te quiere abrazar.
No le temas a la noche,
porque ya estás amaneciendo. |