ciudades varias
llenas de todo
oscuras, grises
esqueletos de edificios
que me miran desde las alturas*
gente que te golpea el hombro,
los dos.
veredas rotas,
calles mojadas,
micros que no te paran por el dichoso pase naranjo.
una señora me mira y me dice
que tenga cuidado,
se aleja aferrando una bolsa que ni ella se robaría.
camino por una calle desierta,
unos perros me ladran desde rejas,
llego a un parque desierto,
y espero,
quiero saber si debo tener cuidado,
quiero saber si ese sol anaranjado
que se esconde
se lleva con él la seguridad
que no me dan las luces anaranjadas
que despiertan
quiero saber si esos edificios que me miran
serán o no testigos
de una muerte violenta
mal vaticinada
o volveré mi casa
sin nada que contar
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