"Lo siento, hicimos todo lo que pudimos. Está muerto". También yo hice todo lo posible para salvarlo, el poco dinero que pude salvar lo gasté para que lo atendieran. Estaba lejos de mi país y sin un centavo, no conocía a nadie, me habían robado las maletas, casi todo el dinero y las tarjetas de crédito —debía bloquearlas enseguida—. Él era lo único que me quedaba ¡y ahora estaba muerto! ¿Cómo iba yo a sobrevivir sin él? Él era mi última esperanza. Parece que el golpe que recibió al caer, mientras huíamos de los asaltantes, fue demasiado y le resultó fatal.
¡Oh, Dios mío! Estoy completamente perdido sin mi celular...
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