Me he despertado efímero, circunstante, no te he encontrado en tu lado de la cama. Y ya que visitarás el mar, te pido no me traigas piedras ni peces, no quiero restos de moluscos ni paradojas perecederas, te pido, sin embargo y si es posible, me traigas una historia, una leyenda submarina de un monstruo legendario que solía tragar los barcos y departir con los marinos mientras el sol era ocultado por Nahui Ollín. Tambien te pido las huellas fosilizadas de tu piel en la arena, brisa envolvente que conjure tu perfume, lejanía que te recuerde, gaviotas que formen con su vuelo tu nombre.
Si es posible también, me gustaría trajeras un calamar dibujado con un lápiz. |