La sed del alma te permite beber ideas ambiguas, y el desbocado andar de la lógica hace difícil que pueda entender porque hoy hay dos soles, uno rojo y otro verde. Allí, flotando con la serenidad del inocente, lastimando con su brillo, dando de pleno en el jardín de plastilina donde crece la hierba mística, donde la noche cierra todos sus ojos, donde crecen almas torturadas, donde el rumor de tu ausencia ha ocupado todo. |