Sentencia determinante la que florece continua en la rutina inclemente por la que nos lleva la vida,
un aquí y un allá, sin hacer un alto ni siquiera para pensar ni arrullar sueños que merecemos alcanzar, todo se entumece y hasta agrio se vuelve
no saber qué camino del laberinto tomar
cuando la decisión aparece,
que angustia de tanto meditar
que conviene y qué dejar,
solo en el convencimiento eterno de acaudalados éxitos, se lanza el forjador de leyendas a escribir las páginas blancas y etéreas con sus largas y numerosas cuentas,
pensando que mañana en armonía gloriosa con el creador,
reirá de ese fugaz y tormentoso momento
el cual con estruendoso crepitar
marcó para siempre
el aquí y el ahora de los soñadores nacientes. |