Aprendo en el camino de hoy
a decir un dulce “Te quiero”
aprendo a escuchar sin miedo
en el temblor de unas palabras…
que aprender, nunca se aprende
mas nunca es tarde para aprender.
La mar serena en los ojos
de una mirada sin par
cálida voz que hoy escucho
sintiendo del amor, tan cerca,
la caricia regalada
temprano cada mañana.
Se coronan entonces los sueños
y sintiendo con mucha fuerza,
el suave abrazo que sigue,
contar la luz en cada estrella
posada en esos ojos
recibiendo en cada beso,
el amor que no se menciona
y en las manos,
el contacto de lo cierto.
Y dejarse llevar en alas
desconocidas y fuertes
hacia caminos distantes
y en el roce de las pieles
entregar lo que tenemos,
lo vivido en este instante.
¡Quien pudiera, con los años…!
¿Qué digo?... ¿Quién pudiera?
pero si ahora puedo…
mirar de cerca un lucero.
Pilef
16-05-08
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