Entiendo lo que pasa,
El horizonte sin fondo,
La música sin ritmo.
No soy tonto,
Solo esclavo del pensamiento;
Alienado por mis sentimientos.
Tengo el poder de amarte como nadie
Pero no el permiso;
Tengo la mano tibia
Y el corazón ardiente.
Pues ante el que desea el tiempo se hace agonía,
Cada segundo sin palabra tuya, una mentira;
El índice de mi vida, en tu mirada;
Todo en tan sólo una palabra.
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