Y la soledad, ese un vaso de vino
Mortuorio que eleva el espíritu
Al la cumbre del deseo.
Volviéndose néctar milenario, transformando al corazón, en vegetal, y el hígado, muere cada noche, buscando en estelas de humo, el suspiro inmortal, que desprese tu alma, cuando cierra los ojos, envueltos en sombras…
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