Es momento que me llores,
Yo te llore cien días;
Sentí como me destrozaban tus actos,
Sentí como te poseían desconocidos.
Mire con los ojos negros de esperanza
Lleve mis entrañas en las manos;
Mi único consuelo,
Jamás haber sido tuyo.
Tus palabras como balas de cañón,
Tus engaños, dignos de la hoz;
Y yo, aún ahí contigo.
Gran maestra fuiste,
Aprendí a dormir en llanto;
Ese día que la luz se apago.
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