Hoy me levanté a media noche, me acerque hasta tu cuarto y te vi, despierta asomada a la ventana. Miraba tu pequeña silueta difuminada por la poca luz que entraba, tus pequeñas manos estampadas en el cristal y tus pequeños pies en puntillas para alcanzar a mirar.
Que ternura, mi pequeña, correría y te abrazaría, pero me reservo y te contemplo. Miras a lo alto, esa bella luna, como tú, como tus grandes ojos marrones. En ese instante te descubres espiada, volteas rápidamente tu hermoso rostro y me miras. Una sonrisa cómplice puedo distinguir y tus pies mueves hacia mi, me abrazas y yo no puedo resistir.
Mi pequeño amor, mi grandísimo amor. Llenas todo en mí, yo sólo deseo hacerte feliz.
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