Entrégame desde ti la nostalgia que me tiene compactado en las teclas de la computadora. Hiérveme al instante con la saliva que dejas esparcida como veneno en mi espalda. Llévame y lívame, a donde no hay carencia de soledad, a donde nada regurgita los latidos del planeta y vuélvete ánima, sueño, ditirambo. Porque recorrer el país me ha transformado en tierra, me ha guardado de parecer androide y lengua articulada. Y llágame, que la piel compartida se me caiga a pedazos, que te olvide la mar y el cielo, la tragedia y la comedia, que te saque de la memoria un fauno y que te conviertas en mito. |