Cabeza de aborto y su amiguito el niño del diablo están bajo un árbol sin hojas, que asemeja la mano cadavérica de un gigante.
-A veces pienso que mis papás no son mis papás. ¿Tu nunca lo crees?—dijo el niño del diablo con su mata de pelo rubia cayendo sobre su cara.
-No, hubieran escogido un mejor bebé—contestó el pequeño Cabeza de aborto.
|