Hoy
En mi delirio, mi desvelo, mi desgarro
En mi derruido flanquear
En mi derrumbe de sueños
En mi desconsuelo
Hoy
Sin armaduras, sin palabras, sin camino
En mi vergonzoso guapear
En mi entrega de llantos
En mi retroceder
Hoy
En mi ceguera, mi sangre, en mi cuerpo
En mi disminuido dolor
En mi cadalso de cedro
Antes de mi entierro
No queda ajado mi pecho, ni mi pensamiento. |