Deseos incendiarios
asaltaron
el refugio de los sueños.
Sabor de fuego,
rumor de magia.
Tu noche y la mía
susurradas por estrellas.
Ansias de ti,
lluvias en mi espalda.
Sed que reclama
la humedad de tus ganas,
promesa que transforma la intención
recurriendo al cobijo
en el calor de tu vientre.
Viento inmenso,
cielo en llamas.
Acercándome a tu mar,
hasta caer en tu boca
miel para probar.
Buscando sosiego,
al hambre de la piel.
Dejándome arrastrar.
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