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Inicio / Cuenteros Locales / Leyendas_del_Mundo / La leyenda de Mandi-ó. Flop - Argentina

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Mandi-ó


Ñaisandí, era una joven indígena, la cual que no tenía padres que la defendieran. En la tribu ella debía obedecer a todos. Cada vez la mandaban más lejos a recoger frutos de palmera. Un día cruzó el río en su frágil canoa, la amarró en la orilla y desapareció entre el espeso follaje.

Cuando ya se sentía decepcionada por no encontrar frutos, vió una vieja palmera bien cargada. Trató de subir por el tallo, con una sola mano sosteniendo en la otra su pequeña canasta de juncos. Era casi imposible moverse así... y entonces... ¡crash!, un fuerte crujido interrumpió la monótona melodía de la selva.

A pocos metros de allí un joven cazador se hallaba oculto entre los helechos empuñando su arco y su fecha, pero al oír a la madera quebrarse, desvió su atención y vio a Ñaisandí caer graciosamente de la palmera. Su belleza y su inocencia lo hechizaron, haciéndole olvidar completamente su caza.

Velozmente comenzó a trepar con gran destreza perdiéndose en lo más alto de la palmera y antes de que Ñaisandí pudiera reaccionar, de arriba comenzó a arrojar los frutos más sabrosos para que la niña los recogiera.

Luego bajó y le dijo:

-Mi nombre es Catapurí, y soy el hijo del cacique Marangatú.

Ella también se presentó. Al enterarse Catapurí de que ella no tenía familia, le ofreció su protección y la invitó a su tribu donde su buena madre la cuidaría.

Aceptó Ñaisandí con verdadera alegría ya que el joven le había caído muy bien.

Pero vivía en la tribu una malvada hechicera llamada Cava-Pitá, que significa avispa colorada que se oculta detrás de la maleza. Era perversa y envidiosa y no toleraba que nadie fuera feliz.

Cuando llegó el cacique, ella le adelantó para ir a contarle de que su hijo había traído una extranjera y que ella pensaba que era una enviada de Añá, el mal, para destruir a la tribu.

Marangatú que creía en la hechicera se afligió muchísimo y llamó a Catapurí muy enojado. Pero cuando éste llegó trayendo consigo a Ñaisandí, Marangatú, la vio tan inocente, tímida y dulce, que en ese mismo instante la aceptó en su tribu.

Al oír esto, la maldad y la envidia de Cava-Pitá se acrecentaron muchísimo, pero a pesar de ello, pensó que ya llegaría el momento de su venganza y decidió esperar.

Pasó un tiempo y la felicidad de ambos fue aún mayor con el casamiento y la llegada de su primer hijo. Dulce y bueno como la madre y hábil y vigoroso como el padre. Chirirí, como le llamaron, tenía muchos amigos que solían jugar juntos por las tardes.

Entonces la hechicera aprovechando esa oportunidad, cuando algún niño se alejaba demasiado del grupo, le daba a beber un brebaje que lo enfermaba, al mismo tiempo que echaba a correr la voz de que se estaba cumpliendo el mal de la enviada de Añá.

Al oír las terribles palabras de la hechicera, y comprobar que había tantos niños enfermos, la gente confundida y angustiada no sabía qué pensar ni qué creer.

Valiéndose de ese desconcierto, Cava-Pitá logró convencer a algunos que la acompañaran. Ató a Ñaisandí y a Catapurí a un gran árbol en lo más profundo del bosque y colocó al pequeño, también atado, en el suelo para darle muerte con sus propias manos.

Pero en el mismo momento que ella preparaba el arco con la flecha envenenada, cayó del cielo un terrible rayo que la fulminó en un instante.

Los que la acompañaban consternados y avergonzados, entendieron que el dios Tupá, hacía justicia contra la maldad y la envidia, y arrepentidos y convencidos del error desataron a la pareja.

Ñaisandí corrió a rescatar a su hijo estrechándolo llorando contra su pecho. Y al levantarlo, todos pudieron ver que en el mismo lugar donde había estado recostado Chirirí, había ahora una planta nueva desconocida hasta entonces. Y la llamaron “Mandi-ó”.

Tupá les había dejado un regalo para que con sus raíces prepararan un alimento nutritivo y dulce como Chirirí.



Adaptación de leyendas guaraníes (Argentina) por María Mercedes Córdoba (Flop)



Ñaisandí: luz de luna.
Catapurí:: hábil
Marangatú:: virtuoso
Cavá-Pita:: avispa colorada.

Mandi-ó:: mandioca, arbusto originario de América, abundante en la zona tropical. Mide de dos a tres metros de altura. La raíz es un tubérculo blanco, grande y carnoso. Contiene almidón, harina y tapioca con los que se prepara diferentes alimentos muy nutritivos.

Texto agregado el 12-07-2008, y leído por 78 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
2008-08-10 19:50:08 que linda historia. me encanto. Fascinante. carolina52
2008-07-15 15:40:36 Hermosísimo. 5* y mis enormes felicitaciones. anuni
2008-07-15 06:42:37 Preciosa y encantadora, como casi todas las leyendas. margarit a-zamudio
2008-07-14 20:41:18 Dicen que la Mandioca es deliciosa..no he tenido la suerte de disfrutar su sabor, pero? he disfrutado montones esta leyenda, durante esta cálida tarde de sol :) bellísimo cuento.. miles************ Vilyalisse
2008-07-14 16:40:31 Aunque algo occidentalizado en su argumento (príncipes, princesitas y una bruja), tiene escenas realmente tiernas, con un delicioso sabor autóctono. ALMEND
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