MUDO
Descubro mi lenguaje del no lenguaje, mi silencio. Callo mis deseos, crispo mis manos. Me como las uñas y las paso con una taza de café. Tengo los dientes flojos y la garganta me duele. Mis manos están empapadas de tinta… café negro, sin azúcar. Silencio.
Hay un señor que lee a mi lado: “Cómo Vivir con sus Pasiones” y yo preguntándome cómo ser un apasionado, una apasionada. Cómo liberarse de los demostrativos de género. Que no es género, laura, es sexo. Cómo zafarme del propio lenguaje para descubrir el mío, cómo decir simplemente que soy un ser humano. En eso pienso y paso tragos de café. Hace sol y cae, al mismo tiempo, una lloviznita verde. Los dientes se me caen y me vuelven a nacer flojos. Entonces, salgo del café para meterme en sus piernas. Salgo del café para hallar mi no lenguaje, mi cuerpo, cómo ser "un apasionada".
Estoy metida en medio de sus piernas, sé mi camino, indago a la lloviznita verde que me mojó el rostro. El sol calienta con fuerza, pero las cortinas están cerradas; sin embargo un hilillo de luz golpea mis senos. Hay gemidos, un no-lenguaje. Hay sonrisas, un no-lenguaje. Hay su cuerpo y el mío, sus senos en la oscuridad de un mediodía.
Ah, Claro, la lloviznita verde que me pone triste, porque a ella, a ella no la pude besar y agradecerle; pero en este momento, todo lo olvido, incluso mi búsqueda del lenguaje, y escalo sus piernas. Los dientes ya no me duelen, porque no tengo y sólo queda mi lengua. Mis manos, las suyas. Mis piernas, que también esperan ser escaladas.
En las paredes del silencio podemos gritar lo que queramos y cuanto queramos, sólo nosotras nos oiremos. La lengua deja de tener palabras y se dedicaba al no-lenguaje, se ahoga en un sinsonido inexplicable. Lo que dice una lengua lo dice la otra. Mi lengua busca su ombligo. “Ombligo” dice mi lengua para romper el silencio e intentar nacer de nuevo a través de los sexos. “Ombligo” dice una lengua perteneciente a todas las lenguas y entonces, el mío propio, es decir, mi ombligo, también es dibujado.
Las cortinas se abren y yo salgo sin un paraguas.
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