Las calles duermen ebrias
rodeadas de ladridos de perros
ululares de sirenas
y esmog regado en luto.
Hasta el alma se me cansa
entre tanto gris quejumbroso
Santiago, mi ciudad madre,
agonizas en la era del facebook
se te cae la piel como leprosa
entre episodios de alerta y emergencia ambiental
¿A dónde iremos a reencontranos con el viento y el aire puros?
¿cuándo volveremos a la selva
para no morirnos como animales civilizados
e ir a morir en la espesura de un pastizal adolescente?
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