Sisea el viento en la madeja de hojas,
y a través de ellas, se dejan ver, traslúcidas,
infinitas estrellas de continuos tics...
Una orquesta de grillos, atentos a la batuta
de un buho,
comienzan un allegro andante de perfecta
armonía de estío...
No hay luna, teme al calor que aun desprende
el suelo pedregoso, y en una cercana lejanía
aúlla un mastín como tenor primero del libreto,
al poco acompaña el maullar de una gata
soprano invitada que según cuentan
malas lenguas no se lleva nada bien con el mastín...
La noche engulle la noche y trae un fresco agradecido...Estrellas fugaces, dulces deseos imposibles...
Algunas voces lejanas, risas...tal vez rescoldo de un hermoso y sudoroso sexo,
guinda a una noche de verano.
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