En mi pecho
un ramo de rosas rojas,
en que cada pétalo
es una espina
se va cuajando en la distancia.
Mi cuerpo se queda siempre aquí,
allá de donde partí
y el mundo viaja bajo de mí,
bajo este salón caminante de tiempo
y me aleja.
El mundo viaja al Sur
y yo me he quedado allá.
Le ví alzar la mano
para despedirse
cuando el mundo partió.
Le ví sonreír triste
cuando todo empezó a deslizarse.
Se quedó. Me quedé.
El mundo tomó el Automotor.
Estoy detenido y los árboles
se escurren a mi lado.
¿Hacia dónde viaja el mundo?.
Porque yo estoy en la estación,
Parado, inquieto en el andén.
¡Pero no!. Me veo yo mismo
a través de la ventanilla,
sonriéndome triste
y siguiendo al mundo con la mirada,
deslizándose y llevándome
hacia el Sur.
(El cine natural fresco,
como suspiro muerto).
Mi pecho ya se acostumbra
a los pétalos de espinas
y al rojo de las rosas.
Pero volveré otro día
a sentir sus heridas:
Primero llegaré triste y alegre,
después partiré alegre y triste.
Voy hacia el Sur
y toda la distancia
penetra en mí y en mis rosas:
La niebla, los árboles, los ríos ...
1976.
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