Ayer asesine a el ultimo unicornio, cual titán le arranque la cabeza, queme sus alas y bebí su sangre.
Al instante mismo llego la tristeza, lloraron las hadas y me dieron la espalda los ángeles, el cielo lloro amargamente, se lleno con perlas de olvido, explotaron los volcanes; todo se lleno de oscuridad.
Por primera vez sentí la enormidad y fui desterrado, ayer asesine a el ultimo unicornio le arranque la piel, me comí sus alas! No quería que me recordara tu nombre.
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