Era increíble como podía caminar a pesar de todos los obstáculos, no comprendía que para ella esos baches no existían, seguía hacia adelante sola, y yo…………muriéndome por darle una mano para sentirme más seguro.
Cuando por fin cogí su manita pequeñita y la lleve, me di cuenta que la que me ayudaba era ella, era increíble, yo, con toda la experiencia y el dolor encima mío acumulado a través del tiempo me creía capaz de ayudarla. Me sentí volando de felicidad, y es que así soy yo, subo volando y caigo rodando, espero que la siempre anunciada caída no sea muy dolorosa o muy larga, todo lo bello tiene un final.
Adiós Lucia hijita mía, nos veremos el próximo Domingo para poder volar nuevamente.
Dedicado a mi hijita Lucia el primer domingo que caminamos juntos.
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