Sin espadas no me escondo.
Porque el hecho de tenerlas
es necesitar atacardefenderme
mirándome la espalda.
Que no la espada.
Porque con espadas escondo
la poca valía que contengo:
no quiero decir que sin armas,
valga la pena hurgar en rescoldos.
En tela de juicio pongo
a mesías esclarecedores amos,
a su juicio, del ser del todo.
Que otro día será mañana,
que no me verás afilar mis hojas...
Que no la espada.
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