Cuando ya no importe
Lo amado confundido
Resistía la cirugía de la muchacha a corazón abierto,
Tamborileando la sonrisa desprendida subastada a tientas
Donde tu león despeinado hace señas tras la jaula.
El tibio amante separa las cuerdas rotas
Al perder la melodía del instante en la sencillez
Del canto verde manzana: la perdida elección
Sobre ramaje epicúreo de acuarela torbellino.
Se pudo elegir el comienzo,
Alcanzar la duda desbaratándola
A la primera llamada
Siempre en nosotros y no en monólogo ausente.
Fermentada la sangre de Neptuno
Disuelta a las olas en borrasca
Callando lo emancipado inalcanzable y
Despierta despedida abundante.
Pero ya desvirgada la tarde y
Corrompida la oscuridad
Con intermitencias del aburrimiento,
Se presenta lo irreconocible ensoñado
Sin aroma ni propiedad,
Un viejo sentimiento sin ancla
Adherido a lo que se fue.
Y habla del sacrificio pálido
De las primeras sombras,
De lo anciano de los recuerdos,
De lo amado sin nombre,
Y sin embargo, no desborda
Ni invade, ni fulgura a la noche.
Todo deviene cascada
Cuando ya no importa. |