Esa distancia invisible pero palpable,
Esa que te aleja cada día más de mí,
Esa que entiendo pero no acepto,
Esa que maldigo con mi vivir.
Son los rezagos de mi mente,
Los que no me permiten aceptarlo;
Son aquellos que tanto asombro merecen,
Los más puros que podre tener.
Usas las palabras que alguna vez use,
Ahora las esgrimes con maestría,
El don tuyo de la alegría.
No sé si mañana estarás aquí,
No sé si mañana estaré aquí;
¿Aún me amaras cuando amanezca?
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