Una flor sólo es bella porque la idealizamos apartada del tallo que la sostiene, de las hojas que la rodean, de los bichos que revolotean a su alrededor, pero principalmente, de la raíz, que se hunde profundamente en la tierra para alimentarla con desechos descompuestos y mierda, en medio de un hervidero de larvas y gusanos asquerosos.
Piensa en eso la próxima vez que veas sonreír a alguien.
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