no hay nadie ahi, ni aqui,
no hay nadie al lado,
solo sombras saliendo de la cueva de Platón,
solo murmullos del agua límpida que corretea por el valle,
del Valle de la Muerte, por supuesto,
de la desolación del acantilado
justo debajo de mis pies.
¿Qué quieren de mi?
¿Por que cuelgan de mis manos?
¿de mis alas?
¿de mi rostro?
Déjenme en las alturas,
solo, solo, solo,
mas no solitario |