Didáctico,
recorro los pasillos
golpeando
con estos viejos nudillos
-queda bien
llamarles viejos
les anima-
en cualquier pared,
en cualquier puerta.
Estático,
permanezco con los pies
en mitad de las olas
de viento y de mar
-siempre son nuevas
pero decirlo
sería una ofensa
a su eternidad-
recibiendo sus mensajes,
los ojos cerrados.
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