Existía, fué verdad, yo la ví.
En el Himalaya, al costado izquierdo del Yeti, por parto natural había nacido el arma musical mas hermosa del universo.
El sonido que producía era tan específico y natural, que al escucharlo rebalsaba tu pecho de sentimientos.
Y aunque nadie pudo tocarla alguna vez, ella nos dió musica por siglos y lustros. |