Soy cuando comienza la nada, precisamente cuando el tiempo se escapa de los días, meses después de que el sol se cansa de salir y va a buscar un planeta oscuro donde quemar asperezas y dolores. Me hago espacio al hablar con los vapores exhalados de este frío que tienta al sol a volver, estremece mis manos descalzas de calor; cierro un ciclo que comienza cuando todos los subconscientes han terminado de verse en el infinito del palpitar y mi cuerpo se finge cielo... en un recóndito espacio aún queda tibieza dormida, se empaña el cansancio de mi alma, creo oír crujir mi corazón, témpano efímero, yacerá eterno...
El sonido de un cristal golpeado me despierta,
Has venido a salvarme...
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