Regrésame la costilla que me arrancaste. Regrésame la vida;
Cambia el color de estas alas que hoy se han vuelto negras, libérame de la eterna caída no me culpes por querer ser mortal, la eternidad es muy vasta y muy pesada sin ella, es un vació enorme para soportar.
No te pido… ¡te exijo que me devuelvas la costilla! Aquella a la que llamaste mujer, si ya me arrancaste la piel.
Condéname de una vez por todas, que mas puedo perder; ¡si ya perdí la fe!
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