Corral de palabras
La última vez que me hablaste, voltee y ya no estabas, te fuiste pretextando un largo camino, de eso hace mucho tiempo. Ahora te veo en la brizna de la mañana y en el crepúsculo, te oigo en el sendero poblado de hojas secas y te palpo en los mundos nocturnos que atraviesan mis palmas. Recuerdo cuando nos sentábamos a la vera del camino para describir el frio oscuro, tu cabellera negra se extendía por la ladera de mi pecho, yo sólo balbuceaba voces futuristas, y no percibía que la vida sería un corral de palabras. Junto los pedazos de miradas hambrientas que quedaron a la deriva, recojo las palpitaciones de machas exquisitas, y sonrío… porque veo el cielo deslizarse en tus manos.
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