EL BARRO EN SUS OJOS
Al descubrir la luz y ver por fin su vida en el templo. Sacó el barro de sus ojos y pudo apreciar el rostro dulce que le hablaba.
Al ver el mundo, cantó, bailó y fue feliz. Percibió la gracia de los colores y una mariposa le enseñó la alquimia de volar.
Pero al cabo nada dura y conoció la tristeza cuando su benefactor fue crucificado. Ahí supo, al caer sus lágrimas, que sus ojos sanos también servían para llorar.
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