El bulto
-No creo que siquiera imagines la gravedad del problema. Cada día me alcanza menos y tú comes más, hasta un vegetal es más funcional que tú.
-¿Tu crees que yo estoy haciéndome pendejo? ¡No! Estoy tratando de conseguir una salida, una alternativa...
Humberto continuó gritando. Tenía seis meses sin trabajo y su mujer le sugirió que se había convertido en una carga, un bulto.
-Entonces no comas... mucho ayuda el que no estorba -terminó ella y le dio la espalda.
Humberto, desde aquel día, dejó de comer y se enterró en el jardín como un árbol. En sus peticiones post mortem pidió ser regado y podado, igual que una planta, al cuidado perenne de su esposa.
Gustavo Gamboa
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