Refregándome los ojos en palabras
Casi cortadas con tijeras,
Entre vidrios de peceras
Mi reflejo es un libro silencioso.
Que por morder la gramática,
Se escupe las uñas por bocados
Y atormenta a los dedos
Hacia botones trazaditos de letras.
Y entre el reflejo de los vidrios,
Las letras se desgajan
Con el habitual destierro,
Y mi oropel descansa
En la residual esencia del sentido
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