Una vez tuve un sueño: Sentí una carga a cuestas insoportable y sin forma, tropezé intentando voltear mi rostro y mirar de frente aquella muralla de carne que sobre mis espaldas piensa. Entonces me aferré al valor y dije : " Tú que comes de mis errores y te alimentas hasta el cansancio , te engordas de la calma de otros y te burlas de la prudencia ajena, que quieres de mi lastre impuro que no sea saber y ciencia." No le costó nada el erguirse, tan orgullosa y sincera, la joroba que en mi espalda su morada hacía ; su sonrisa retorcida y sus ojos de esmeralda, me confiaron sus palabras así: " Que blasfemo se ha vuelto el hombre que alimenta su torpe paso con falacias; que iluso te has vuelto en vista de tus errores y golpes de inocencia. Acaso no te das cuenta el mal que haces a tu espalda cargando el hambre de otros y sus mañas ; yo soy tan frágil como tú , pero no estúpida. Me rehuso a irme como vine, soy la muestra de tus faltas."
Por un momento medite sus palabras sabias y luchando con mi orgullo le empecé a preguntar:" Qué me dices de mis faltas ? que son verdades más que trampas. Qué mi mente a sido cieno y mi paciencia burdel de viejas? Qué acaso soñe despierto mientras dormian mis sueños ? Qué soborné a la prudencia y maté al egoista? Explícame como se hace para romper el viento, matar los muertos y cambiar de cuerpo. ¡No te quiero mas ! solo quiero mi paz como el pincel revienta el óleo sobre el lienzo."
Superó sus cantos y continuo la joroba su habla: " El que tiene oídos que oiga. No se le pide a un mudo anunciar el Talma , ni al ciego en Atalayas a vigilar las moradas. Así será tu pesar si continuar decides , haciendo al necio sabio y al sabio terco. Mis días serán medidos como tus obras en las personas."
Camine despacio y llevé a la cima mi pesada Joroba y desde entonces la escucho rumorar mi nombre a las cansadas almas.
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