Gota a gota te vas cayendo de mis lágrimas,
un sabor a miedo me castiga,
la cara cansada en el sentimiento agrio esperando la nada.
Tu voz me parece ajena,
te escucho y no oigo tu alma
harta, casi podrida en mi desconcierto, sin ganas de intentar un nuevo encuentro, humillada hasta la garganta...No soporto tu locura.
Todo se ha endurecido, cansada de gritar sigo en mi silencio profundo y escucho, y miro en desconfianza, y no escucho nada solo el rebotar de la sangre en mis venas |