Y me dejaste mal sabor en la boca. Sabor a un vino malo en medio de una buena conversación después de un beso dulce. Sabor a espera, a textos impregnados de ansias por fundirnos al amar.
Y me dejaste en blanco, con la fé pintada de fuerza y conviertiendote tú en algo que quizas inventé, en aquellos días tristes donde mi corazón perdió.
Me dejas el sutíl mensaje de que la vida no es lo que uno cree, que los momentos de pena nos transforman a veces en simples ideas perfectas que no pueden ser y que desesperados podemos llegar a prometer hasta todos los planetas solo por tener en un mundo paralelo lo que en éste no se puede entregar... |