Ya respiró en paz, lleno de alegría y de salud. ¡Por fin! No más medicinas, ni agujas, ni hospitales, ni enfermeras... ¡estaba tan chiquito y sufría tanto!
Aún así se aferró y estuvo dos meses con nosotros.
Pero ahora está rodeado de luz, y en el mejor lugar donde podría estar: con Jesús y acompañado de todos los demás ángeles.
Hay una canción de Mark Schultz que dice:
¿Puedes oírme?
¿Puedo pasar a través de la noche?
Si puedes oírme,
déjame tomar su lugar de alguna manera
Él no es sólo "alguien"...
¡Él ES MI HIJO!
Dale fuerza a sus papás... |